Llegamos al final de un curso intenso, lleno de retos, aprendizajes y vivencias compartidas. Un curso que hemos vivido bajo un lema que nos ha acompañado y guiado: “Quiérete y ama”. Una frase sencilla y profunda, que nos ha invitado a mirar hacia dentro y hacia fuera con una actitud de respeto, empatía y cuidado.
Quiérete. A lo largo de estos meses, hemos querido recordar a cada alumno y miembro de la comunidad educativa la importancia de reconocerse, aceptarse y valorarse tal como es. Porque quererse no es un acto de egoísmo, sino un punto de partida imprescindible para crecer, para tener confianza y para construir relaciones sanas y sinceras con los demás.
Y ama. Porque el amor no puede quedarse encerrado dentro de nosotros. Amar es acoger, ayudar, escuchar, compartir, perdonar… Hemos intentado hacer de nuestro día a día un espacio donde se respire ese amor activo y comprometido, que transforma las aulas y los patios en lugares de encuentro y de vida.
Este lema nos ha ayudado a mirar a los demás con compasión, a detectar quién necesitaba una mano, a celebrar los éxitos de los compañeros y a superar juntos los momentos difíciles. También nos ha hecho más conscientes de nuestra responsabilidad hacia el mundo: amar el entorno, la naturaleza y todo lo que nos rodea forma parte de esta misma llamada.
Ahora que cerramos el curso, es momento de dar las gracias. A las familias, por su acompañamiento constante. Al profesorado y personal del centro, por su esfuerzo y dedicación. Y, sobre todo, a los niños, niñas y jóvenes, que día a día nos han enseñado que el amor educa, mueve y transforma.
Nos despedimos de este curso con la alegría de todo lo que hemos compartido y con la esperanza de que lo sembrado durante este tiempo siga dando frutos. Que nunca olvidemos el valor del amor propio ni la fuerza del amor hacia los demás. Porque querernos y querer sigue siendo la clave para construir un mundo mejor.
¡Feliz verano y hasta pronto!

